Estados Unidos resiste la desaceleración global

“Donald Trump presenta su propuesta de Jerome Powell como nuevo presidente de la Reserva Federal.” REUTERS

Ni la gran deuda estudiantil, ni los ciudadanos estadounidenses que no pueden pagar la sanidad, tampoco China… El gran “problema” económico del país, aseguró a finales de año el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es la Reserva Federal.

“¡China no es nuestro problema, es la Reserva Federal!”, dijo Trump, como es habitual en él, por Twitter. El mandatario tuvo unas palabras para el presidente del banco central, Jerome Powell, de quien dijo que “la gente estaba muy decepcionada” con él.

Donald Trump considera que Estados Unidos debería tener los tipos de interés más bajos que Alemania o Japón, y que la reticencia de Powell a bajarlos puso a Estados Unidos en “desventaja competitiva”. La clave de la propuesta económica de Trump está en la reducción de impuestos a ricos y empresarios, y es por eso que se hace lógico que quiera bajar los tipos de interés. Si se reducen impuestos, hay menos ingresos para el Estado, se crea más deuda pública, y hay más necesidad de que los tipos de interés estén bajos para poder financiar la (ahora en máximos históricos) deuda pública. Si los tipos de interés suben, todo se derrumba. Aun la reticencia de Powell, 2019 fue el año en el que la Reserva Federal bajó los tipos de interés por primera vez desde 2008.

Jerome Powell abarató el precio del dinero hasta un cuarto de punto. Donald Trump, no obstante, urgió insistentemente a la Fed a que situara los tipos en torno un 0% para estimular el crecimiento. Sin embargo, el banco central estadounidense se reunió en diciembre y aprobó por decisión unánime mantener los tipos de interés intactos entre el 1,5% y el 1,75%, tras haberlos recortado tres veces consecutivas este año.

Año en el que más de cien grandes empresas no pagaron impuestos. La lista “Fortune 500” de la revista Fortune tiene en cuenta las 500 mayores compañías del mundo en ingresos. Un estudio del Institute on Taxation and Economic Policy revela que 379 corporaciones pudieron ver reducido el impuesto de sociedades del 35% al 21%. Eso significó que el tipo medio efectivo fue del 11,3% y solo 57 firmas pagaron más que ese tipo.

El informe indica que el Tesoro de Estados Unidos está recaudando cerca de 74.000 millones menos en impuestos que los que habría obtenido si (al menos), esas casi 400 corporaciones hubieran pagado la tasa mínima.

Según el New York Times, hubo empresas, como FedEx, que redujeron sus impuestos hasta pagar un total de cero dólares. En el caso de FedEx, una compañía aérea y de logística estadounidense, los ahorros fueron significativos: “Pasó de una tasa impositiva efectiva del 34 por ciento en el año fiscal 2017 a menos de cero en el año 2018, lo que significa que, en general, el Gobierno técnicamente le debía dinero”. Fue el fundador y director de la corporación, Frederic Smith, quien hizo campaña constante a través de los medios de comunicación para que Trump recortara impuestos, y ahora le apoya en la bajada de los tipos de interés. Larry Kudlow, que ahora es presidente del Consejo Nacional de Economía, era el presentador del programa en el que Smith dijo que “si hace de Estados Unidos un mejor lugar para invertir, no hay duda en mi mente de que veríamos un renacimiento de la inversión de capital”.

Pese a que FedEx cosechara grandes ahorros, no aumentó la inversión en nuevos equipos y otros activos, como Smith había prometido, según el New York Times. Entre las casi cien empresas que no pagaron nada de impuestos en 2018 se encuentran la aerolínea Delta, la compañía de vaqueros Levi Strauss y las tecnológicas IBM y Netflix. Otras empresas, como Amazon, se limitan a alegar “que pagan los impuestos que se le requieren en EE.UU.”. No obstante, Trump está históricamente obsesionado con la compañía de Jeff Bezos, ya que aunque Amazon eluda impuestos tanto como puede Trump les acusa, desde que es presidente, “de echar del negocio a miles de comerciantes” y, paradójicamente para un presidente que apoya la eliminación casi total de los impuestos, de “pagar pocos impuestos”.

Si bien el presidente republicano cumplió con su promesa electoral de bajar impuestos, se le escapó de las manos ejecutar su compromiso electoral de eliminar la deuda pública, que el 31 de octubre se situó en un máximo histórico de 23.008.410 millones de dólares.

David Wessel, investigador del centro estadounidense Brookings, cuenta en El País que, aunque el déficit público suele reducirse cuando la economía crece, “en Estados Unidos, con Trump, ocurre lo contrario”. El déficit presupuestario es de 984.000 millones, cifra que se asemeja a resultados de inicio de la crisis en 2008 y no ha dejado de crecer desde que Trump es presidente. El experto en fiscalidad del Comité para un Presupuesto Federal Responsable cuenta también en El País que “es alarmante. Es la primera vez que sucede con la economía creciendo”. El esquema aguantará, según economistas del Manhattan Institute, “mientras el déficit apoye la demanda y la inflación siga baja”.

Por ahora, según cuentan en The Hill, los altos niveles de deuda pueden elevar los costos de los préstamos, los de las tasas de interés y reducir los presupuestos. En 2019, el Gobierno tuvo que dedicar 376.000 millones de dólares “solo para pagar los intereses de la deuda, equivalente casi a la mitad del presupuesto de defensa”, publican en The Hill. Al mínimo cambio que haya, se avecinarán problemas. Es por eso que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se confesó “muy preocupado” y además remarcó que la situación empeoró este año con los estímulos fiscales.

Pese a estar a las puertas de un impeachment e incumplir promesas electorales, Donald Trump recibió un gran impulso político a inicios de diciembre cuando el Departamento de Trabajo informó de que se habían creado 266.000 empleos en noviembre, una cifra más alta que la esperada por el corazón económico del país, Wall Street (que calculaba una cifra en torno a los 187.000 empleos). A eso se le sumó una cifra histórica de desempleo: tan solo el 3,5% de la población estadounidense está en el paro.

Señales de que la economía estadounidense está resistiendo una desaceleración global, como anunció el Fondo Monetario Internacional (FMI) en septiembre. En plenos temores de desaceleración económica, el FMI rebajó hasta dos décimas el crecimiento global del 2019 ya que “hay una frenada sincronizada en todo el mundo”, apuntaron. Pronosticó una “recuperación precaria” para el 2020 de hasta el 3,4% mundial. Culparon al proteccionismo comercial y a las tensiones geopolíticas como causas de enlentecimiento general.

El periodista de la revista New Yorker, John Cassidy, cuenta en un artículo de la misma revista que “la afirmación de Trump de haber creado un mercado laboral fuerte no tiene fundamento”. Cassidy añade que la actual expansión económica comenzó en 2009, bajo Barack Obama, “y el crecimiento del empleo ha sido notablemente estable desde entonces”.

La mayor creación de empleo se produjo en atención médica, ocio y hospitalidad, y servicios profesionales. Pero incluso el sector manufacturero, que fue duramente afectado por las guerras comerciales de Trump, sumó 54.000 empleos. 48.000 de estos empleos se explicaron tras el fin de la huelga más larga de la década, la de los trabajadores del automóvil de General Motors. Duró del 16 de septiembre hasta inicios de diciembre y costó casi 2.000 millones de dólares a la compañía de automóviles. Los trabajadores que se adhirieron a la huelga no cobraron durante esta y fueron tratados como desempleados, es por eso que al finalizar la huelga (y volver a cobrar) se contaron de nuevo como personas empleadas. Los trabajadores consiguieron un aumento de sueldo, que se invirtiera en la fábrica de Detroit-Hamtramck, que subiera el salario por hora 2 dólares y que se mantuvieran los costes en cuanto seguro médico.

Según cuenta Ian Shepherdson, economista jefe de Pantheon Macroeconomics, a Cassidy en New Yorker, “los salarios por hora para los trabajadores aumentaron a una tasa anual del 4,1 por ciento en los últimos tres meses. Es un dato positivo y es la tasa más alta desde septiembre de 2008, el mes en que colapsó Lehman Brothers”.

A pesar del buen dato de empleo, que en Estados Unidos haya poco paro no diluye la existencia de problemas graves: los costes de la sanidad pública, la vivienda, la educación y una creciente desigualdad. Los datos de la Reserva Federal muestran que el 1% superior de Estados Unidos posee casi un tercio de toda la riqueza de los hogares estadounidenses, mientras que el 50% inferior de las personas “han pasado del 3,7% de riqueza en 1989 al 1,9% en la actualidad”, cuenta la radio pública estadounidense NPR. Esa será una de las principales bazas que atacar por parte de los demócratas en 2020, con nombres que suenan como posibles candidatos ganadores que tienen propuestas económicas como el “Medicare For All” (sanidad pública y gratuita) de Bernie Sanders o el impuesto al patrimonio (“Wealth Tax”) de Elizabeth Warren.

El poder adquisitivo cerró el año en auge. La cifra del PIB en el segundo trimestre de 2019 situó a Estados Unidos como la primera economía del mundo con 5.334.780 millones de dólares. El PIB per cápita ronda los 60.000 dólares al año.

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