LA BODA DEL AÑO Y OTROS ENGAÑOS

¿Alguna vez has entrado en Instagram y has visto casualmente aparecer en tu feed diez imágenes (con suerte) distintas pero con algo en común? ¿Puede que ese punto de convergencia sea el rimmel que hará que todos se cuestionen si tus pestañas son maravillosamente reales o es la máscara que usas?

Si la respuesta es sí, este post es para ti.

original

Antes de todo quiero dejar claro que me encanta IG y me parece una vía de expresión brutal, es increíble que una app dé trabajo a tanta gente y que todo sea tan maravillosamente maravilloso. Excepto por una cosa: es una máquina de engañar personas.

¿Cómo?

Prometo ser lo más breve posible, ahí va:

Primera idea: Todo aquel que trabaje de influencer no vive del aire. Parece taaaaaan obvia pero es crucial tenerla en mente cuando abrimos instagram. Los ingresos de los instagrammers vienen directamente ligados a contratos publicitarios sujetos a X número de posts (en los que sobretodo “que se vea bien la marca”, please) . Quizás ya lo sepas, quizás no sea una idea nueva y estés pensando: ¿tanto parloteo para esto, Janira? A lo que te responderé que sí, que tanto parloteo es necesario porque tu y yo lo sabemos, pero la niña de 13 años que adora a Dulceida y quiere emular a su personaje favorito NO.

¿DÓNDE RECAE EL PROBLEMA? EN LA ILEGALIDAD DE LA MAYORÍA DE LOS POSTS. 

Engañar al consumidor es el problema. Los influencers venden porque son personas reales, con gustos reales y opiniones reales. Si Chiara Ferragni me cuenta que está enamorada de su crema de ojos de la marca másmaravillosamentemaravillosa del mercado mi primera reacción es creérmela y pensar: la próxima vez que visite Sephora me la voy a comprar, o peor aún: quizás debería usar esta crema especifica para el contorno exterior del párpado móvil que Chiara adora y… ¡ATENCIÓN AMIGOS! Ya tenemos una nueva necesidad de consumo incorporada a nuestra vida.

¿Dónde me explican que es un anuncio? ¿Dónde veo que Chiara ha cobrado un insane amount of money, además de tener el producto gratis por subir una foto (+ instastory, please) que me cuente que lo que ha publicado es un anuncio encubierto?

Que las (y los) influencers se ganen la vida de esta manera me parece súper lícito y respetable. Que se engañe al consumidor, no.

En Estados Unidos, la Federal Trade Comission se ha puesto manos a la obra y los límites legales (thanks god) se están estableciendo y aplicando. Selena Gomez tuvo que rectificar la frase de la foto con más likes en IG para hacer notar que era un #ad (un anuncio).

¿Pero, y en España?  Para muestra un botón: La boda del año del sábado pasado es una de las estrategias publicitarias más bien montadas hasta el momento. Entre los protagonistas y los invitados millones de seguidores estuvieron al tanto del enlace.

Eso incluye: el sitio, los vestidos, los regalos, los peinados/maquillajes, los zapatos y un largo etcétera de enclaves publicitarios NO notificados que sólo hacen una cosa: engañar.

Pero en realidad todo esto no lo digo yo, páginas como The Fashion Law, ya mencionada en el blog con anterioridad, explican la problemática mil millones de veces mejor que yo e incluso establecen una comparativa entre los influencers que mejor lo hacen y los que quebrantan la ley:

THE DIRTY ADVERTISING GAME

INFLUENCER REPORT

Gracias por leerme una semana más,

Love, Janira x

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